¿Cómo nace Mi Vida Canina?

Hola amigos de mi vida canina, soy Glorimar Lasso, la fundadora de “Mi Vida Canina” y quiero contarles un poquito de la historia que inspiró la creación de esta página y movimiento.


Yo siempre he tenido un amor incontrolable hacia los seres vivos y si hacemos un gráfico, los perros representan el 99.9% de ese amor jajajaja, desde pequeña abrazaba, besaba y me dejaba lamer por todos los perritos que veía.

Recuerdo claramente cuando tenía unos 9 años que iba con mi familia de paseo a un mall y estaba lloviendo muy fuerte, así que nos movimos hacia una placita de almacenes techados para no mojarnos, afuera de esa plazita habían dos perros acostados vueltos bolita protegiéndose de la lluvia, esa escena conmovió mucho mi corazón y empeze a llorarle a mi mamá, porque allí entendí que el mundo en el que vivimos es injusto y con pocos sentimientos, comprendí que los perros son criaturas inocentes de todo, que ellos no pueden ir a la escuela para aprender a leer y escribir, no pueden graduarse de la universidad, conseguir un trabajo, ganar dinero para luego comprar su casa y así tener un techo donde dormir, ¡NO! ellos no tienen esa opción.

Ese día me fui a mi casa con el corazón roto ya que no hice nada para ayudarlos, no di mi granito de arena para mejorarle la vida a esos dos canes.

Así como esta historia presencie muchas otras…

Así como esta historia presencie muchas otras, perros en la calle sin hogar, perras embarazadas caminando por las calles, perros buscando lo que sea que pudiesen conseguir en la basura para comer, perros mirando a la gente que está comiendo para que les dieran algo de comer, perros tratando de buscar donde protegerse de la lluvia y el sol…

En la mayoría de los casos no hice nada, en algunos les di comida a los pobres angelitos que me miraban con hambre, pero en su mayoría no hice nada y eso me vuelve cómplice del sistema injusto y cruel que hay en esta sociedad para con las vidas que no pueden hablar ni expresar sus dolencias verbalmente, pero a gritos la dicen con sus ojos y sus cuerpos.

Hoy en día ayudó, siendo voluntaria en algunos momentos o apoyando con algo de dinero a algún rescatista, difundiendo entre mis contactos casos que necesitan apoyo, pero quiero hacer mucho más y esa es una mitad de Mi Vida Canina.

No tuve “mi primer perro” sino hasta los 12 años, y lo pongo entre comillas ya que con él no tuve esa conexión que tengo con Zedd y no fue por el perro sino por mí, ya que no valore su compañía como debía.

Ese perro se llamaba Orión, yo le puse ese nombre, por el guerrero de la mitología griega que después de su muerte subió a las estrellas y se volvió una constelación con el mismo nombre. Orión fue un gran perro, vivió hasta sus 10 años y tuvo una familia que lo quiso mucho.

Orión fue un perro muy energético en su juventud, con mucha fuerza y ganas de jugar, cuentos no faltan de las travesuras que hizo Orión, sin embargo como yo era tan niña y mi hermano mucho más, no le dimos la atención que él necesitaba, cuando pienso en esto me pone muy triste saber que no le dí cosas tan básicas que el merecía como algunos paseos a la semana.


A mi bebe Zedd lo conocí por primera vez a finales de diciembre 2014 en casa de un familiar que desde hace mucho tiempo tenía perros raza “husky”, Zedd estaba muy chiquito y flaquito, podía tener un aproximado de 2 a 3 meses, y era el más pequeño de su camada y el único que nació chocolatito, mi hermano y yo nos enamoramos de él.

Pasó una semana y en Enero 2015 mi hermano y yo fuimos a buscarlo, el familiar nos lo vendió en solo $50 dólares como regalo a mi hermano por su graduación de high school. Allí comenzó la otra mitad de Mi Vida Canina.

Quiero que sepan que con Zedd yo estaba haciendo lo mismo que hice con Orión, básicamente lo trataba como un perro de familia; le daba comida cuando llegaba temprano, no pagaba las cuentas de veterinario, ni sabía qué le vacunaron, ni con que lo desparasitaban, lo sacaba a pasear poquisimas veces, le daba cariño y me iba a dormir, listo.

No fue sino hasta agosto 2016, casi un año y medio después de estar con Zedd que una amiga muy querida me abrió los ojos y me dijo: “’¿Tu de verdad quieres a Zedd?, porque él a ti no te ve como “su humana” sino que te ve como una hermana o como alguien con quien él convive… ella me hizo caer en cuenta que Zedd estaba delgado para su edad, me pregunto qué alimento le daba, como es su personalidad… y adivinen: NO SABÍA NADA DE ESO (Zedd iba para 2 años en noviembre de ese año).

Yo autodenominandome “mamá de zedd” y no sabía las cosas básicas de mi “perrihijo”. Esa noche que regrese a mi casa con Zedd, pensé mucho en lo que dijo mi amiga, y ella tenía razón, yo no estaba realmente a cargo de mi perro y allí, en ese preciso momento tomé la decisión de ser de verdad una mamá canina y no he vuelto a mirar para atrás, ni Zedd tampoco.

Zedd Cachorro

Esa es una de las mil bellezas de los perros, te quieren con tus defectos y virtudes, ni siquiera piensan en perdonarte porque antes de que hagas algo mal ya ellos te perdonan para siempre.

Zedd, me ha ayudado más a mi de lo que yo lo he ayudado a él, gracias a él soy una adulta más responsable, soy más consciente de la vida y de mi entorno, más autodidacta, más atrevida de buscar nuevos horizontes, más natural, y más humana.

Ya voy para dos años de darle una mejor calidad de vida a Zedd, inicie investigando de las vacunas, de que estaban hechas si eran realmente necesarias, unos meses despues empeze a pasear a Zedd 7 días a la semana, hasta que se volvió un hábito, luego iniciamos una transición para mejorar su alimentación, este fue uno de los retos más grandes, hasta que porfin encontramos la alimentación #RAW o cruda, de la cual les hablaré en otros artículos, y además de los paseos lleve a Zedd por primera vez a la playa. Te va a interesar leer el artículo 5 tips para llevar a tu perro a la playa.

Y así voy llevándolo conmigo a todas mis aventuras, porque el y yo somos un equipo para siempre.

Nunca es tarde para mejorar la calidad de vida de sus perros, solo tomen la decisión de iniciar, ya sea agregando paseos, dándoles atención y amor, jugando un poco más con ellos y tal vez agregándoles algo de comida más natural, y así se van, la gratificación que verán en sus caritas peludas no tendrá precio.


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